
Qué se aprobó
El jueves 24 de septiembre, el Senado de la Nación aprobó en general, por 46 votos a favor y 22 en contra, el proyecto que reforma la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (Ley 24.144). La Cámara de Diputados le había dado media sanción a fines de agosto, con 144 votos afirmativos, 102 negativos y 9 abstenciones.
El Senado modificó el mecanismo para designar y remover a las autoridades del Banco. Por ese motivo, el proyecto todavía no es ley: debe volver a Diputados.
Votaron a favor La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, Convicción Federal, Provincias Unidas, el Movimiento por Misiones y otros bloques provinciales. El interbloque Popular votó en contra.
Los puntos centrales de la reforma
- Un único objetivo. La misión del Banco Central pasa a ser preservar el valor de la moneda. Se eliminan los objetivos que había incorporado la reforma de 2012: la estabilidad financiera, el fomento del empleo y el desarrollo económico con equidad social.
- Sin financiamiento al Tesoro. Se derogan los adelantos transitorios, el mecanismo por el cual el Banco entregaba fondos al Gobierno nacional, y se prohíbe la asistencia financiera directa o indirecta al Estado nacional, a las provincias y a los municipios.
- Títulos públicos. El Banco no podrá comprar títulos del Estado en el mercado primario, es decir, en el momento en que el Tesoro los emite.
- Letras intransferibles. Se prohíbe su emisión. Son títulos que el Tesoro entregaba al Banco a cambio de reservas y que el Banco no podía vender.
- Destino de las ganancias. No podrán transferirse al Tesoro las ganancias contables ni las originadas en diferencias de cambio. Las utilidades se destinarán primero a absorber pérdidas y a recomponer el capital del Banco, y el remanente solo podrá usarse para cancelar deuda pública.
- Crédito. Se eliminan las facultades del Banco para orientar el crédito y fijar políticas crediticias diferenciadas.
- Reservas como garantía. El Banco podrá usar sus activos y reservas, incluido el oro, como garantía en operaciones internacionales y en acuerdos de pase (REPO), que son préstamos respaldados con activos. Fue uno de los puntos más discutidos del debate.
Qué cambió el Senado
La diferencia con el texto de Diputados está en quién designa y quién puede remover a las autoridades del Banco.
| Versión de Diputados | Versión del Senado | |
|---|---|---|
| Designación | Acuerdo del Senado por mayoría simple | Acuerdo del Senado por mayoría absoluta (37 de 72 votos) |
| Remoción | Dos tercios de ambas cámaras | Decreto del Poder Ejecutivo, con acuerdo del Senado por mayoría absoluta |
Además, el Senado incorporó un artículo que fija en seis años el mandato del presidente, el vicepresidente y los directores. Estas modificaciones se aprobaron por 66 votos contra 2, con el acompañamiento de la oposición.
Las posiciones en el debate
El miembro informante, Agustín Monteverde (La Libertad Avanza), presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, sostuvo que la reforma busca dar al Banco un mandato único y «sustituir la discrecionalidad política de los poderes de turno por reglas institucionales de largo plazo». La jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, planteó que el Banco Central debe dejar de utilizarse para financiar las urgencias del Tesoro.
Desde el interbloque Popular, Jorge Capitanich propuso discutir de manera integral cuatro reglas —fiscal, monetaria, cambiaria e institucional—, y José Mayans advirtió sobre posibles riesgos para los depósitos. La senadora Flavia Royón (Primero los Salteños) votó en contra de varios artículos, entre ellos el que habilita a usar las reservas como garantía, porque a su criterio «permite usar las reservas como garantías, incluido el oro, sin ningún tipo de límite».

Qué sigue
El proyecto vuelve a la Cámara de Diputados. Según el artículo 81 de la Constitución Nacional, Diputados puede aceptar las modificaciones del Senado o insistir con su texto original, pero no puede introducir cambios nuevos. Como el Senado aprobó las modificaciones con más de dos tercios de los votos, Diputados necesitaría esa misma mayoría para insistir con su versión.
Si Diputados acepta los cambios, el proyecto quedará sancionado y pasará al Poder Ejecutivo para su promulgación. Hasta entonces, sigue vigente la Carta Orgánica actual.
Cómo se compara con otros países
Según un relevamiento de Chequeado, las cartas orgánicas más recientes tienden a priorizar un único objetivo, mientras que las más antiguas combinan varios: la de la Reserva Federal de los Estados Unidos, por ejemplo, reúne la estabilidad de precios y el máximo nivel de empleo. En la región, los bancos centrales de Uruguay, Chile y Brasil combinan el control de la inflación con la estabilidad financiera, y el de Colombia prioriza el control de precios. La prohibición de financiar directamente al Tesoro es la regla general en los países de la región.
Conclusiones
- Todavía no es ley. Hasta que Diputados se pronuncie y el Poder Ejecutivo promulgue la norma, rige la Carta Orgánica actual. No conviene tomar decisiones a partir de un texto que aún está en trámite.
- Las dos cámaras coinciden en lo central. El objetivo único, la prohibición de financiar al Tesoro y las nuevas reglas sobre las utilidades ya cuentan con la aprobación de ambas. La diferencia se limita a cómo se designa y se remueve a las autoridades del Banco.
- El efecto sobre las empresas es indirecto. La reforma no modifica impuestos ni obligaciones contables o laborales. Su impacto llega por la vía de las condiciones monetarias y financieras: el objetivo declarado es que el Banco deje de emitir dinero para financiar al Estado. Sus resultados dependerán de cómo se aplique y de la evolución de las cuentas públicas.
- Conviene seguir la reglamentación sobre el crédito. Al eliminarse la facultad de orientar el crédito, las empresas que operan con líneas de condiciones especiales deberían seguir las normas que dicte el Banco Central una vez sancionada la ley.
- Próximos pasos. Publicaremos en esta sección la sanción definitiva y las normas que dicte el Banco Central para reglamentarla.
Información general sobre un proyecto en trámite parlamentario. No reemplaza el análisis profesional de cada caso concreto.
